Un grupo de CIDH confirma masacres de civiles durante la crisis política de 2019 en Bolivia

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que investigó la crisis política de 2019 en Bolivia calificó como masacres a operaciones militares y policiales, ordenadas por el Gobierno transitorio de Jeanine Áñez, que dejaron decenas de civiles muertos y muchos heridos.
«El GIEI no duda en calificar los hechos de Sacaba y Senkata como masacres», sentenció la experta Patricia Tappatá, al presentar el informe final de ese grupo, creado por acuerdo entre el Gobierno boliviano de Luis Arce y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
La tipificación de las muertes ocurridas en noviembre de 2019, tras el derrocamiento del presidente Evo Morales, contradecía la versión del Gobierno de Áñez de que los manifestantes habrían caído víctimas de sus armas de fuego.
En Sacaba (Cochabamba, centro) y Senkata (El Alto) murieron al menos 22 personas, y resultaron heridas más de un centenar, como consecuencia de un uso desproporcionado de la fuerza pública amparada en un decreto de inmunidad, señaló el informe.
La presentación del informe, en un acto presidido por Arce y al que acudieron representantes de las víctimas, cerró ocho meses de trabajo del GIEI sobre «los graves hechos de violencia y violación de derechos humanos que ocurrieron entre el 1 de septiembre y el 31 de diciembre de 2021», resumió Tappatá.
La experta apuntó que el GIEI evitó entrar en consideraciones sobre la polémica interna boliviana en torno a lo sucedido en 2019, en un debate polarizado entre las denuncias de fraude electoral y golpe de Estado, concentrándose en cambio en buscar la verdad sobre la violencia, para procurar justicia y reparación.

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