Títeres Farfalla, compañía que fomenta la lectura y lleva diversión a toda la familia

Con una invitación abierta a viajar por la imaginación, Rogelio García funda Títeres Farfalla, una compañía dedicada a fomentar la lectura y llevar diversión a toda la familia, a través cuentos basados en las obras de
los hermanos Grimm, de otros autores como Roger Hargreaves, así como de historias propias.
Rogelio, mejor conocido como “Harry”, originario de León, Guanajuato, tiene más de 20 años de experiencia trabajando para la infancia, pues cuenta que, desde que tenía ocho años, se desempeñaba
como payasito, al lado de su padre.
Al llegar el año 2000, vio la necesidad de mandar un mensaje a niñas y niños mediante otras herramientas, más llamativas y didácticas, que apoyaran en el fomento a la lectura, desarrollar la imaginación de las
infancias y promovieran valores.
Fue así como, junto con su esposa Exandra y sus hijos Diana y Fabián, empezaron a prepararse profesionalmente, a través de diversos talleres y cursos de teatro corporal y creatividad en la escritura, así como de construcción de títeres de guante, para iniciar con el proyecto que se convertiría en su compañía formal a partir del 2010, año en el que comenzaron a tener presencia como Títeres Farfalla en festivales, ferias y fiestas infantiles, logrando ser reconocidos dentro de las compañías titiriteras en León, Guanajuato.
Farfalla está integrada por “Ruffo”, que juega el papel de director de la compañía (manipulado por “Harry”). Es un simpático y desparpajado perrito blanco de peluche que fue adquirido en una tienda
de ropa de paca hace 20 años “fue nuestra primera marioneta que llegó
para quedarse”. Luego está la secretaria “Boruca” (maniobrada por Exandra) una  pajarita roja, alegre y dicharachera. Finalmente, la estrella del teatro, como se dice así misma, “Susy” (conducida por Diana), una entusiasta perrita blanca con la energía desbordante que llena el escenario de alegría y ocurrencias.
“Ellos son nuestros tres actores principales que salen en todos los espectáculos; son los presentadores de los cuentos, los cantantes, los que dan los consejos y hablan a las y los niños. Los demás títeres son actores
secundarios en las obras y los cuales son creados de acuerdo con los montajes”, comenta el marionetista.
Cuenta el director que antes de iniciar de manera formal con la compañía, sus primeros títeres fueron muñecos de peluche adaptados con un sistema de movimiento de la boca “después se me ocurrió pedir
que me regalaran los peluches que ya no quisieran y así fue como nos hicimos de nuestros primeros títeres, muchos de ellos todavía los conservamos”.
Esta compañía familiar también cuenta con un taller donde Exandra elabora vestuarios para otras agrupaciones teatrales, escuelas y fiestas infantiles, además de ser el lugar de nacimiento de cada
marioneta que es pensada, diseñada, trazada, pintada y cosida en su totalidad por “Harry”, quien ha creado a 45 títeres bocones de mesa, que miden de 45 a 50 centímetros; 45 títeres grandes, de un metro o poco
más; así como uno de dos metros.
Últimamente “Harry” se ha dado a la tarea de construir pequeños títeres que ha bautizado como “Chinchulines”, los cuales, en tiempos de emergencia sanitaria por la COVID-19, están a la venta tanto en sus redes sociales, como en su taller.
Su repertorio actual está compuesto por nueve obras de 45 a 60 minutos, entre ellas La pequeña parlanchina, Kiki y el nahual, Don metomentodo, Las aventuras de Rosita y Juan sin miedo; estaban trabajando su versión de El tenorio cómico, que se quedó en el tintero por la contingencia sanitaria.
De acuerdo con lo señalado por “Harry", trabajar como marionetista es incluso más difícil que el teatro, porque en los escenarios uno puede expresarse con libertad, en cambio maniobrar un títere
implica saber cómo aplicar la voz y hacer que este tenga expresiones.

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