Morelos, conocido por sus paisajes encantadores y su rica cultura, se ha convertido en un escenario oscuro y angustiante para muchas mujeres y sus familias. Las cifras son alarmantes: el estado ocupa un ominoso tercer lugar en el número de mujeres desaparecidas en México. Este sombrío récord revela una realidad desgarradora que ha sido ignorada por las autoridades.
En este contexto y como parte de su gira de agradecimiento a quienes la apoyaron durante estadía en la cárcel, Rosario Robles lamenta la falta de atención a mujeres desaparecidas en Morelos y en su cuenta de Twitter comparte que: «Me reuní con mujeres morelenses. Escuché su dolor y su miedo pues #Morelos ocupa un ominoso tercer lugar en número de mujeres desaparecidas, sobre todo niñas. Les di las gracias por abrirme sus corazones. Unidas somos incansables, imparables e invencibles #RutaDeLaGratitud»
Actualmente el estado alcanzó la cifra más alta de personas desaparecidas y no localizadas en todo el país. En 2022, se registraron 37.4 casos por cada 100 mil habitantes, más de 400% por encima de la media nacional. Estos números representan un aumento del 57% en comparación con el año anterior, dejando en evidencia una creciente crisis que clama por soluciones efectivas.
Sin embargo, el problema no es exclusivo de la actual gestión. Durante el mandato de Graco Ramírez en 2017, se reportaron 253 mujeres desaparecidas en Morelos, convirtiendo ese año en el más violento del sexenio en términos de desapariciones femeninas. La falta de recursos y la insuficiencia en la atención a estos casos han sido características de ambos gobiernos, lo que ha llevado a la sociedad civil a asumir la tarea de búsqueda.
Las madres de las mujeres desaparecidas en Morelos, desgarradas por la incertidumbre y el dolor, han alzado su voz exigiendo respuestas inmediatas y acciones contundentes por parte de las autoridades. Han bloqueado carreteras en un acto de desesperación para llamar la atención sobre la urgencia de encontrar a sus seres queridos.
La difusión de estos casos y la movilización ciudadana son su última esperanza para lograr un desenlace positivo. Sin embargo, la triste realidad es que, en ocasiones, son los propios ciudadanos quienes encuentran fosas clandestinas y restos humanos.
Esto ha dejado al descubierto la negligencia e indiferencia de las autoridades, incluso se han denunciado fosas comunes ilegales creadas durante la administración de Graco Ramírez, donde se enterraron a personas dadas por desaparecidas sin ningún tipo de investigación.
La situación de las mujeres desaparecidas en Morelos es un grito desesperado que clama por justicia. Las familias afectadas no pueden soportar más la falta de acción y el olvido constante.
Es urgente que las autoridades destinen los recursos necesarios y brinden una atención adecuada para enfrentar esta crisis. La sociedad civil no puede seguir cargando con la responsabilidad de buscar a quienes han desaparecido. Es hora de que Morelos y sus líderes actúen en consecuencia y brinden la justicia que estas mujeres y sus familias merecen