Fibra, ácidos grasos y antioxidantes: todo lo que no sabías sobre las semillas de chía

Estas pequeñas semillas negras son tan versátiles que se pueden utilizar en cualquier plato, bebidas o postres, absorben líquido y se convierten casi en gel, pero ¿realmente sabes para qué sirven y cuál es la mejor forma de incluirlas en la dieta diaria?
La chía es considerada un superalimento ya que tiene un alto contenido en ácidos grasos omega-3, es rica en antioxidantes y también contienen hierro, calcio y fibra. Además, si se las compara con las semillas de linaza, la chía es más fácil de digerir.
Gracias a sus propiedades, estas semillas son capaces de combatir la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardíacas y muchas otras, pero también ayuda a mantener un cutis saludable y aumenta los niveles de energía debido a su alto contenido de vitaminas y minerales.
Si bien sus beneficios son abundantes, también existen contraindicaciones a la hora de consumirla, una de ellas es no exagerar en su consumo porque esto puede provocar malestar, hinchazón abdominal y problemas digestivos. Las personas con enfermedades que contraindican la ingesta de fibra tendrían que limitarla, aunque lo más recomendable es consultar con un médico para evitar complicar la salud o toparse con una alergia.
Son tan absorbentes que pueden utilizarse para espesar salsas o mezclarlos con agua, pero también se las puede comer crudas, remojadas en zumo, con avena, cereales, yogur o productos horneados.
La recomendación de dosis general, según nutricionistas consultados por el medio ruso RBC, es de 20 gramos (aproximadamente 1.5 cucharadas) de chía dos veces al día.
«La moderación es importante en todo. La chía se convierte en alimento para nuestras bacterias beneficiosas y ayuda a normalizar la microflora intestinal. Además, tiene un efecto ligeramente laxante, por lo que puede ayudar a las personas que sufren de estreñimiento. Sin embargo, en este caso, no basta con añadir semillas a la dieta. Requiere una compleja normalización de la dieta, la bebida y la actividad física moderada», explicó la nutricionista María Volchinkova.

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