En coloquio diseccionan los factores que condicionaron la conquista del Cemanáhuac

Ciudad de México, 28 de octubre de 2020.- Para arribar a 2021 con una visión panorámica de los factores que condicionaron la invasión española, comprendiendo la composición del Estado mexica, así como el proyecto mercantilista que supuso la llegada de Hernán Cortés y sus huestes al corazón del territorio mesoamericano, entre otros temas, dio inicio el 2° Coloquio “La Visión Antropológica de la Conquista del Cemanáhuac”, convocado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La coordinadora nacional de Antropología, Paloma Bonfil Sánchez; y el director de Etnohistoria, Cuauhtémoc Velasco Ávila, dieron la bienvenida al evento académico que se desarrolla vía remota los días 28, 29 y 30 de octubre, destacando su carácter multidisciplinario e interinstitucional, al reunir a especialistas de diversos centros de investigación del INAH, así como de las universidades Nacional Autónoma de México (UNAM), Autónoma de Puebla y de Panamá CA.

A lo largo de tres sesiones, transmitidas por el canal de INAH TV en YouTube, en el marco de la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura, se efectuarán 19 videoconferencias en las que se revisarán a profundidad las fuentes históricas, principalmente, las crónicas de frailes y soldados como Bernal Díaz del Castillo, en contraste con otros datos proporcionados por algunos contextos arqueológicos.

Bonfil Sánchez expresó que el propósito de este coloquio es cuestionar la lectura del hecho seminal de la Conquista, desde una historia propia: “en un contexto en que las voces indígenas contemporáneas reclaman el derecho y el lugar de sus propias lecturas, este tipo de ejercicios académicos representan aportaciones importantes para entender el devenir de una historia que mantiene vigentes la exclusión, el despojo, la subordinación y la discriminación”.

A su vez, Velasco Ávila abundó que este encuentro espera ampliar la imagen que se tiene de los acontecimientos ligados a la entrada de Cortés a México-Tenochtitlan, hace 500 años, a través de la consideración de elementos de información provenientes de sitios arqueológicos, investigaciones lingüísticas y de antropología física, así como de un enfoque crítico de las fuentes documentales.

Al respecto, el coordinador académico del coloquio, Eduardo Corona Sánchez, señaló que descubrimientos recientes como el registrado en la Zona Arqueológica de Zultépec-Tecoaque, en Tlaxcala, donde se encontraron contextos ligados a la captura de una caravana afín a Cortés y que estaba integrada por hombres y mujeres de distintas edades, condiciones sociales y filiación étnica: zambos, españoles, indios tahínos, por mencionar algunos, dan cuenta de la visión capitalista de la empresa de conquista.    De ahí que los diálogos de estas tres jornadas estarán dedicadas al abordaje del tema “La rebelión del Estado mexica al mercantilismo hispano, 1520”.

Destacó que las rebeliones sociales de los grupos del área comprendida entre Veracruz, Puebla y Tlaxcala, como totonacas, huejotzincas y tlaxcaltecas, fueron la base para la posterior disolución de México-Tenochtitlan. A la par, tras las enormes pérdidas que en términos de bastimentos y gente, supuso la Noche Triste para Hernán Cortés, este añadiría a su estrategia de colonización —aparte de las masacres y la búsqueda de metales preciosos— la venta de esclavos.

“Para volver a hacerse de los recursos perdidos, Cortés emprendió la entrada a los pueblos, para capturar jóvenes, mujeres, gente del común, y les marcó el rostro con hierro incandescente para venderlos. La esclavitud se va a convertir en una alternativa mercantil básica, la cual va a continuar en la conquista de otros territorios como el occidente y el noroeste, incluso, sabemos que poblaciones mesoamericanas fueron llevadas a lo que hoy es Panamá, Cuba y Santo Domingo”.

En la exposición inicial del 2° Coloquio “La Visión Antropológica de la Conquista del Cemanáhuac”, la experta de la UNAM, Raquel Urroz, hizo una caracterización sobre la formación del Imperio mexica. Al respecto, habló de la importancia de “funcionarios” como los pochtecas, que además de mercaderes, fungían como agentes del Estado imperial en sus provincias.

La integración del Estado mexica, indicó, debió estar respaldada por un modelo ideológico de tipo cosmológico, del cual derivaron “unidades imperiales” como las alianzas con los señores locales, los calpucazgos (a cargo de la recaudación de tributo), guarniciones y distritos militares, que se impondrían de forma política y territorial para amarrar en todas las instituciones sociales y económicas, un sistema administrativo.

Las láminas de la Matrícula de Tributos, añadió la investigadora del Instituto de Geografía de la UNAM, dan cuenta de los alcances de este sistema implementado por el Estado imperial mexica en el Cemanáhuac, su espacio de control: territorios que iban de costa a costa, entre los océanos Pacífico y Atlántico, y de la zona Huasteca al Soconusco.

Finalmente, la especialista del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, Johanna Broda, expuso que varios de los principios que asientan Bleda S. Düring y Tesse D. Stek, en su libro The archaeology of Imperial Landscapes: A Comparative Study of the Empires in the Ancient Near East and Mediterranean World, para caracterizar a los imperios hegemónicos, aplican al caso mexica.

El primero es que las élites locales fueron cooptadas a seguir los intereses de los imperios, y el provecho propio, distanciándose de sus sociedades. Una segunda técnica —continuó—, fue la de reemplazar poblaciones locales con grupos de colonizadores productivos que le debían lealtad al imperio, esto mediante una combinación de genocidio, deportación, colonización y el desarrollo planeado de regiones, paisajes, que tenían poco desarrollo agrícola previo.

A diferencia de los imperios territoriales, los cuales dominan una extensión homogénea, en los hegemónicos (entre los que podría ubicarse al Estado mexica), las entidades locales permanecen intactas, pero se sujetan a los intereses externos pagando tributo y a las crecientes presiones de las políticas defensivas y ofensivas del imperio.

Broda concluyó que lo anterior explica la división y el resentimiento existentes en muchas de las regiones conquistadas por los mexicas, y la manera en que esta circunstancia fue aprovechada por los invasores españoles, quienes —luego de 700 años por la reconquista de la península, en manos de los árabes— ya sabían de la importancia de dividir a los enemigos para ganar terreno.

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