Arte, desnudos, Nahui Olin, musa infinita

Una “musa” es aquella que se encarga de inspirar una determinada ciencia o arte y aunque para muchos, Nahui es considerada una de las grandes musas en México, ¿por qué debería de ser recordada únicamente por su belleza y no tener más mérito que el de ser una cara bonita? Nahui dejó en claro que no sería así, con su personalidad insólita que dejó cicatriz, se hizo de una mujer dueña de su propio destino: artístico y sexual.

En septiembre de 1927 Nahui Olin presentó en la azotea de su casa, ubicada en el número 18 de la calle 5 de febrero en la Ciudad de México, una exposición que reunía las fotografías de desnudos que Antonio Garduño tomó de ella.

Las hermosas y sensuales imágenes de Carmen Mondragón no fueron bien recibidas por cierto sector de la sociedad conservadora de la época, que calificó las poses de Nahui Olin y el trabajo de Garduño como «libertinas actitudes en contra del pudor y las buenas costumbres».

No obstante, Nahui Olin desestimó los ataques y descalificaciones; pues los prejuicios de quienes no comprendían su interés por exhibir su belleza, no detuvieron su espíritu creativo. Por ello, Nahui Olin es considerada una precursora de la revolución sexual y de las costumbres en México.

Pintora, poeta, indómita, cautivadora y facetica, así era María del Carmen Mondragón Valseca, más tarde conocida como Nahui Olin, nació en Tacubaya, México, el 8 de julio de 1893, y a la edad de 4 años fue llevada a Francia donde estudió en un internado danza clásica, pintura, literatura y teatro. Más tarde, en su adolescencia regresó a la ciudad de México, donde se casó con el pintor Manuel Rodríguez Lozano, con el que viajó nuevamente a París, lugar donde conoció a artistas como Diego Rivera, Georges Braque, Henri Matisse y Pablo Picasso.
📷 Foto: Antonio Garduño. Desnudo de Nahui Olin. s/f. (Detalle).

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