Propone México impulsar cambios en el marco regulatorio global de los sistemas alimentarios

CDMX 12/10/2021.- México pidió al Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) que establezca un grupo de trabajo de alto nivel  —con la participación del Mecanismo de la Sociedad Civil y el Grupo de Alto Nivel de Expertos en Seguridad Alimentaria y Nutrición (GANESAN)- para analizar y proponer la adopción en el próximo periodo de sesiones, de una estrategia integral de modificación del marco regulatorio global de los sistemas alimentarios.

 

El objetivo es transformar esos sistemas y hacerlos democráticos, justos, saludables, sustentables y competitivos, con base en los derechos humanos, el respeto a la soberanía de las naciones y el principio de cooperación para el desarrollo, dijo el subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Suárez Carrera.

 

La petición se realizó en el 49º periodo de sesiones del CSA de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que se lleva a cabo en Roma, Italia, bajo el lema: “Marcar la diferencia en la seguridad alimentaria y la nutrición”.

 

En participación virtual y en su papel de jefe de la misión mexicana, Suárez Carrera afirmó que la reciente Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios puso al descubierto el agotamiento, la disfuncionalidad e insostenibilidad de los actuales sistemas agroalimentarios: tanto de los subsistemas agrícolas basados en la llamada revolución verde (y sus diversas versiones y actualizaciones), como de los subsistemas alimentarios y nutricionales sustentados en los alimentos ultraprocesados y bebidas con azúcares añadidos.

 

Sin embargo, dijo, “la Cumbre pudo tener un mayor consenso y legitimidad al incluir en su diseño, preparación y realización al Mecanismo de la Sociedad Civil del CSA (y otras representaciones sociales) y limitar la sobrerrepresentación de los intereses y visiones corporativas. En lo sucesivo, esta omisión deberá subsanarse para bien de todos”.

 

Manifestó que “no puede haber transformación de los sistemas alimentarios sin la transformación del marco de regulación global de los mismos. Este tema clave aún está ausente en el contexto de la Cumbre y de las Directrices Voluntarias sobre Sistemas Alimentarios que aprobó recientemente el CSA”.

 

El subsecretario dijo que algunos de los temas a considerar en una nueva regulación global de los sistemas alimentarios son la reducción general y progresiva de los plaguicidas altamente peligrosos; reducción de los alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, que incluya, entre otros aspectos, el etiquetado frontal de advertencia, la regulación de la publicidad engañosa, impuestos y la eliminación de ambientes alimentarios no saludables; otorgar prioridad a la producción de alimentos sobre biocombustibles, y prohibir el acaparamiento de tierras (el llamado land grabbing).

 

Asimismo, regular las inversiones de fondos especulativos en los mercados internacionales de alimentos; revertir la excesiva concentración de las corporaciones en los sistemas agroalimentarios globales y evitar las prácticas que atentan contra la soberanía de las naciones y el comercio justo, y código de conducta para separar el poder económico (corporaciones, grandes entidades filantrópicas) de las decisiones de política pública en los organismos de las Naciones Unidas y evitar así conflicto de intereses.

 

Los instrumentos a tomar en cuenta como referencia pueden ser, entre otros, los convenios para el Control del Tabaco, sobre el Cambio Climático y sobre Diversidad Biológica, señaló el funcionario mexicano.

 

Las Directrices, punto de partida

 

En otra participación, durante la sesión del Foro sobre la adopción de las Directrices Voluntarias del CSA sobre los Sistemas Alimentarios y la Nutrición, el subsecretario Víctor Suárez Carrera dijo que para el Gobierno de México participar en el diálogo y construcción de esas Directrices permitió compartir con los miembros del Comité las acciones que desarrolla nuestro país para transformar al sistema alimentario vigente en uno justo, saludable, sustentable y competitivo, con un enfoque centrado en el bienestar de la población, en los derechos humanos y en el ejercicio pleno de nuestra soberanía.

 

Advirtió que las Directrices son punto de partida y que “las naciones debemos asumir compromisos impostergables aún más ambiciosos que conviertan las Directrices en medidas concretas”, incluida la transformación del marco regulatorio global de los sistemas alimentarios.

 

Señaló que, impulsado por el Grupo Intersectorial de Salud, Alimentación, Medio Ambiente y Competitividad (GISAMAC), se han impulsado las primeras acciones transformadoras en México, entre las que destaca el etiquetado frontal de advertencia en alimentos ultraprocesados y bebidas con azúcares añadidos, el cual recibió mención de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Panamericana de la Salud como uno de los mejores del mundo.

 

Otras acciones que destacó el funcionario federal son la campaña presidencial de comunicación “Alimentación saludable”, que impulsa dietas saludables y mejora en hábitos de consumo; el decreto presidencial del 31 de diciembre de 2020 para la prohibición de siembra de maíz transgénico y el retiro gradual y progresivo del uso del glifosato con meta al 31 de enero de 2024, y la Estrategia de Salud Escolar, para hacer de las escuelas espacios que promuevan la salud y la actividad física y contribuyan a la prevención y el control de la mala nutrición.

 

También, destacó la Estrategia Nacional de Transición Agroecológica, que revaloriza el papel y conocimiento tradicional de los campesinos, productores de pequeña escala y pueblos indígenas.

 

“En este sentido destacan los programas Sembrando Vida, que reforesta con sistemas agroforestales un millón de hectáreas con 400 mil campesinos, y Producción para el Bienestar, que apoya a dos millones de pequeños productores para la transición agroecológica”, dijo.

 

Por último, habló del Programa Presidencial Especial para la Transición hacia un sistema agroalimentario saludable, justo y sustentable, en cuyos objetivos destacan:

 

a) Promover el incremento de la producción nacional de productos básicos, dando prioridad a los procedentes de sistemas productivos agroecológicos, con prácticas cooperativas, orientadas a la sustentabilidad, y fomentando la producción local de semillas y otros bioinsumos.

 

b) Inducir la eficiencia en el procesamiento, distribución y comercialización de alimentos saludables, dando prioridad a los productores de pequeña y mediana escala del sector social de la economía y de la producción agroecológica y sustentable, mediante mecanismos incluyentes, justos y sostenibles.

 

c) Contribuir en la reducción de la prevalencia de la malnutrición (sobrepeso, obesidad y desnutrición) mediante el fomento de hábitos de alimentación saludables.

 

d) Mejorar el acceso físico y económico a dietas saludables y sostenibles, y culturalmente adecuadas de todas las personas en el territorio nacional, especialmente de la población con carencia por acceso a la alimentación.

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