México: la patria querida del intelectual cubano José Martí en el siglo XIX

CDMX a 13 de Octubre del 2021.-Numerosos espacios recuerdan sucesos emblemáticos en la vida del reconocido Héroe Nacional de Cuba, entre ellos, una de las fuentes de la Alameda Central, el parque público más antiguo de América Latina, valorado por sus obras de arte y catalogado como un museo al aire libre en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

«Testimonios de la época revelan que el apóstol cubano, además de escribir rodeado por una de las estatuas femeninas más bellas de ese sitio natural, acostumbraba a reunirse allí con su amigo el abogado mexicano Manuel Mercado, el destinatario de su carta inconclusa o testimonio político del 18 de mayo de 1895, un día antes de morir», explicó a Sputnik el escritor mexicano Miguel Ángel Sánchez.
«Si Cuba no fuera tan desdichada, querría más a México«, confesó Martí a Mercado. Muestra de esa devoción resultan por ejemplo las múltiples referencias al territorio norteño en obras como Los tres héroes y Las ruinas indias, incluidas en su revista La Edad de Oro, y alusiones en su ensayo filosófico y político Nuestra América, de 1891.
Martí, nacido en 1853 y fallecido en 1895, contrajo matrimonio con la camagüeyana Carmen Zayas Bazán en 1877 en la Parroquia del Sagrario Metropolitano, templo anexo a la Catedral mexicana construido entre los años de 1749 y 1768 por el español Lorenzo Rodríguez y situado en la emblemática Plaza de la Constitución o Zócalo.
El pensador cubano también mantuvo una estrecha y significativa relación con intelectuales y políticos mexicanos, como el periodista Guillermo Prieto; el abogado Ignacio Altamirano; el ideólogo liberal Ignacio Ramírez, El Nigromante; el historiador Justo Sierra; el exgobernador del Distrito Federal Juan José Baz y el exsenador Vicente Villada.

La llegada de Martí a México

José Martí llegó a Veracruz con 22 años de edad, el 8 de febrero de 1875, al país «republicano, liberal y juarista de Lerdo de Tejada, que le abrió los brazos», según refiere el médico mexicano Alfonso Herrera Franyutti, reconocido biógrafo y estudioso de su vida y obra, tras cumplir destierro en España y a pocos días de la muerte de su hermana Mariana Matilde (Ana).
Una vez atravesó la ruta de las Cumbres de Maltrata en ferrocarril, el intelectual cubano expresó: «Se encoge el corazón de tanta hermosura. Los ojos queman. Se juntan las manos en gracia y en plegaria» y arribó a Ciudad de México el día 10 de febrero por la antigua Estación de Buenavista, inaugurada el 20 de enero de 1873.
Sus primeros artículos periodísticos aparecieron en la sección Boletín de la Revista Universal, bajo el seudónimo de Orestes, entre abril y noviembre de ese año.
Martí en ese apartado difundió 47 textos vinculados a la actualidad política, escenario intelectual, asuntos económicos, costumbres, problemas, entre ellos, huelgas y la situación de los pueblos originarios, artes y letras, educación, historia y las relaciones con Estados Unidos.
«Esa identificación con la sociedad mexicana no respondía solamente a una probable necesidad editorial de la Revista Universal: expresaba también el empeño personal martiano de entender y asumir a ese pueblo como el suyo, pues desde antes tenía el criterio de la comunidad identitaria latinoamericana, el cual haría constar más de una vez en esos Boletines», refiere el historiador cubano Pedro Pablo Rodríguez en su artículo José Martí bajo la máscara de Orestes.
Testimonios de la época recuerdan la admiración de los periodistas de la Revista Universal por su laboriosidad y capacidad de escribir de todos los temas. En opinión del poeta mexicano Juan de Dios Peza, «todos se maravillaron de la claridad de su talento, de su vasta erudición, de su facilidad y elegancia de palabra, de su inspiración vigorosa y, sobre todo, de su constancia para trabajar».
La Revista Universal, uno de los medios más significativos en ese siglo, también publicó el poema martiano Mis padres duermen, dedicado a su difunta hermana y, según la bibliografía de la época consultada por Sputnik, su primera crónica rubricada como Orestes narró la inauguración del Panteón de Tlalpan, en conmemoración a la victoria mexicana sobre las fuerzas francesas en la batalla de Puebla, acontecida el 5 de mayo de 1862.
Monumento a José Martí en Cienfuegos, Cuba - Sputnik Mundo, 1920, 19.05.2018

Igualmente, relató las fiestas en tributo a la fecha desde un pueblo denominado entonces como San Agustín de las Cuevas. «El culto es una necesidad para los pueblos. El amor no es más que la necesidad de la creencia: hay una fuerza secreta que anhela siempre algo qué respetar en qué creer (…) De culto a culto, el de todos los deberes es más hermoso que el de todas las sombras», escribió.
El escritor mexicano Miguel Ángel Sánchez recordó también a Sputnik que el 19 de diciembre de ese año Martí estrenó con éxito en el Teatro Principal la obra Amor con amor se paga, protagonizada por la actriz Concepción Padilla y el actor español Enrique Guasp, quienes al concluir la función regalaron a Martí una corona de laurel.
«La intelectualidad más encumbrada de la época encontraba un refugio cómplice en las tertulias de Don Juan de la Peña y, su hija Rosario era considerada como el alma de aquellas reuniones a las cuales asistió Martí. El intelectual cubano también cayó ante los encantos de la joven a quien el poeta suicida Manuel Acuña dedicó su famoso poema Nocturno», aseguró.
El 28 de enero de 1876, día de su cumpleaños 23, Martí fundó la Sociedad Alarcón, tiempo después pronunció un discurso sobre el pintor Santiago Rebull en la Escuela Nacional de Bellas Artes, intervino en un debate de oratoria sobre la filosofía moderna en el Liceo Hidalgo y en enero de 1878 parte nuevamente hacia Guatemala donde reanuda sus labores docentes.
«En 1894 regresó a México con el propósito de conseguir apoyo para el reinicio de las luchas por la independencia de Cuba. En ese viaje dialogó con el entonces presidente don Porfirio Díaz, quien contribuyó con una suma personal para esa causa, acontecimientos reflejados en las cartas del patriota caribeño enviadas al primer mandatario azteca», argumentó Sánchez.
Uno de los rostros de Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, el icónico mural del artista Diego Rivera (1886-1957) creado en 1957 y obra en exhibición permanente en el museo mural dedicado al pintor cubista, es el de José Martí junto a más de 100 personajes emblemáticos de la historia de México.
Cuentan que las celebraciones por su centenario, el 28 de enero de 1953, tuvieron similares bríos en Cuba y en la nación azteca, y escritores como Andrés Henestrosa y el embajador emérito don Ernesto Madero Vázquez —quien se consideraba «un cubano nacido en México»— confesaron su admiración por La Edad de Oro y cómo aprendieron a leer con esa obra de Martí.

Centro Cultural José Martí

México, como sucede en Cuba, celebra la presencia de Martí con la colocación de su nombre en un significativo número de bibliotecas, monumentos y la constitución de un centro cultural en la céntrica Alameda Central, provisto de una imponente estatua de cuerpo entero del intelectual cubano, realizada por el escultor Ernesto E. Tamariz.
«Cuando pensamos en la constitución del centro, inaugurado el 27 de mayo de 1976, el artista mexicano era uno de los más reconocidos. Imprimió a la figura del héroe cuestiones vinculadas al romanticismo, realismo, sobriedad, paz y, desde mi experiencia, es uno de los rostros, miradas y concepto armónico-poético mejor logrados», indicó Miguel Ángel Sánchez.
La coordinadora de esa institución, Gabriela Baleón Carrillo, señaló a Sputnik que ese espacio difunde y promueve la cultura y, desde hace algunos años, centra sus actividades comunitarias en la población de bajos recursos o marginada, presente en los alrededores de la Alameda y el Museo Nacional de Bellas Artes.
«Tenemos aquí 27 talleres gratuitos relacionados con las lenguas indígenas, la producción artesanal, actuación, guitarra, creación literaria, narración oral, teatro infantil, pintura, entre otros y coordinamos con la Embajada de Cuba la celebración de su natalicio el 28 de enero y la conmemoración de su muerte el 19 de mayo», aseveró.
La entidad incorpora un extenso mural realizado por los reconocidos pintores Fayad Jamís (1930-1988), Mariano Rodríguez (1912-1990), Luis Nishizawa (1918-2014), Mario Orozco (1930-1988), con la coordinación de la crítica e historiadora del arte argentina Raquel Tibol, en el que, además de Martí, refleja otras figuras como Emiliano Zapata, Benito Juárez y Simón Bolívar.
Actualmente, existe un intercambio académico con el Centro Cultural José Martí de La Habana encaminado a una mayor difusión de los textos del apóstol, pues «incluso antes de conocer a su autor ya los niños y jóvenes mexicanos recitan Cultivo una rosa blanca y sus aportes a la educación y la integración latinoamericana forman parte del pensamiento contemporáneo», confirmó Baleón.
Tomado de Sputnik.

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