Ignacio Padilla, generador de conocimiento a través de la literatura y el lenguaje

Ciudad de México, 20 de agosto de 2020. – Ignacio Padilla (1968-2016), uno de los máximos exponentes de la llamada Generación del Crack, y cuya obra literaria acercó a los lectores a la reflexión por medio del lenguaje y la literatura, es recordado a cuatro años de su partida.

 

La Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Literatura (CNL), destacan el legado del narrador, catedrático, escritor y diplomático.

 

“Mi vida es un eterno combate entre contar una historia con palabras suficientes y no hacer de la palabra una protagonista de una historia. Mi obsesión por la palabra tendría que haber provocado en mí un poeta, y es una cosa muy rara. La vida me empujó al otro aspecto de la literatura, que son las historias, contarlas”, compartió Ignacio Padilla en la última entrevista que concedió a la CNL en agosto de 2016.

 

Por su parte, la narradora Ana García Bergua habló sobre el origen de su amistad con Ignacio Padilla y el gusto compartido por el género fantástico. “Lo conocí en una de las primeras generaciones de Jóvenes Creadores del Fonca. Fuimos compañeros junto con Rosa Beltrán, Adriana Díaz Enciso, Nacho Helguera. Tuvimos muy buena amistad. En el género de la fantasía nos encontramos como amigos y como escritores. Yo siempre le tuve cariño y admiración por sus libros, su enorme capacidad de trabajo, su intensísima creatividad y porque me encantaba que cultivara también el cuento.

«Para ser tan joven había escrito de todos los géneros y había ganado todos los premios. Creo que tenía más de 30 libros, una locura”, añadió.

 

Ignacio Padilla formó parte del grupo de autores del Crack, conformado por Jorge Volpi, Eloy Urroz, Pedro Ángel Palou, Ricardo Chávez Castañeda y Vicente Herrasti, cuyo manifiesto publicado en 1996 pretendía recuperar el estilo literario de los escritores del boom latinoamericano.

 

Recibió los premios Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela 1994 por La catedral de los ahogados, Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 1994 por El dorado esquivo: espejismo mexicano de Paul Bowles, Bellas Artes Juan de la Cabada 1994 por Las tormentas del mar embotellado, Bellas Artes José Revueltas 1999 por Los funerales del alcaraván: historia apócrifa del realismo mágico y Bellas Artes de Obra de Teatro para Niños 2008 por La maquinota.

 

Así también se hizo acreedor a los premios Primavera de Novela 2000 por Amphitryon, otorgado por la editorial Espasa-Calpe, Premio Mazatlán de Literatura 2007 por La gruta del toscano, Premio Nacional de Dramaturgia 2008 por La teología de los fractales, Premio Nacional Luis Cardoza y Aragón para Crítica de Artes Plásticas 2008 por Estigmas de la amnesia, Premio Juan Rulfo de Cuento de Radio Francia Internacional 2008 por Los anacrónicos (recibido junto con Jorge Dávila Miguel por La mensajera), Premio Málaga de Ensayo 2008 por La vida íntima de los encendedores: animismo en la sociedad moderna, Premio Nacional de Ensayo Estación Palabra Gabriel García Márquez 2009 por Darío en Tiberíades.

 

Ignacio Padilla nació en la Ciudad de México, el 7 de noviembre de 1968 y falleció en Querétaro, Querétaro, el 20 de agosto de 2016. Realizó estudios de comunicación y literatura en México y Sudáfrica. Maestro en Literatura Inglesa por la Universidad de Edimburgo y doctor en Literatura Española por la Universidad de Salamanca. Fue editor, periodista y agregado cultural de la Embajada de México ante el Reino Unido. Director de la Biblioteca José Vasconcelos en 2007, principalmente.

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