En Toluca, Claudia, Adán y Marcelo marcan territorio para el 2023

Juan López

Los Tres Poderes/Juan López

CDMX a 13 de junio, 2022 (Noticias México).-La tierra de Adolfo López Mateos, el estado del profesor, Carlos Hank González; territorio mexiquense que gobernó el doctor, Jorge Jiménez Cantú; parte de la geografía nacional en la que fue Ejecutivo local, Alfredo del Mazo Vélez y la paradoja, pate de la Federación en la que fue gobernador Enrique Peña Nieto, quien, presuntamente, pactó la entrega del poder a Andrés Manuel López Obrador, para no cederlo al PAN.

A Ricardo Anaya Cortes, quien, sin ambages, declaró en los debates entre presidenciables, en el 2018, que, de ganar la elección, metería a la cárcel a Peña, por brutal corrupción que permeó en su gobierno.

Amenaza cantada, que dio oportunidad a Peña Nieto, para maniobrar políticamente y evitar que el PAN y su candidato, ganaran la Presidencia.

Se ignora si el político de Tabasco, pactó la transformación del PRI en el paquete todo  incluido, en su pacto con Peña, como oportunamente, acusó el ex canciller, Jorge Castañeda Gutman, meses antes de la elección federal de aquel año.

¡No!, no es necesario esperar más tiempo para saber si también eso pactaron el que hoy se refugia en Madrid, España y quien fue su sucesor en la Presidencia.

Los hechos más recientes, hablan por sí solos: manera en que los gobernadores priistas de Hidalgo y Oaxaca, entregaron la plaza a Morena, o sea, al presidente López Obrador.

De un sexenio a otro, Omar Fayad Meneses y Alejandro Ismael Murat Hinojosa -con el apoyo de su papá, José-, hicieron todo por quedar bien con el Ejecutivo Federal y el partido que, su visión política creó, para que esos estados, ostenten el color guinda en el Palacio de Gobierno.

¿También el pacto entre Peña-Amlo, incluye el Estado de México?

Se ignora también, pero “por si las moscas”, ayer, en una concentración dominical en la explanada del “Teatro Morelos”, de la ciudad de Toluca, los aspirantes a la candidatura de Morena a la Presidencia en el 2024, acudieron a esa parte mexiquense, para lucir sus aspiraciones y quemar incienso y adorar a su Tlatoani, más que a ponderar unidad, que ni ellos se la creen.

No creemos que haya tanta unidad, entre Claudia Sheinbaum Pardo, Adán Augusto López Hernández y Marcelo Luis Ebrard Casaubón, cuando en las responsabilidades que tienen, empeora la seguridad capitalina, marchas de migrantes centroamericanos y la política interior, más parece de “guerra sucia”, entre todos los actores políticos de nuestro país, “del Presidente para abajo” y de todos los partidos y colores, que diálogo y reconciliación.

Empero, se disciplinan y acudieron a la capital del Estado de México, a mandar la señal a la clase política local del PRI, que, el próximo 4 de junio del 2023, van por la plaza tricolor.

Estado que, junto a Veracruz y CDMX, es bastión electoral para cualquier partido político, en elecciones federales o locales, allí está el municipio que decide la victoria o derrota: Ecatepec, cual Iztapalapa, en la capital del país.

No es casual ni coincidencia, que los tres, las verdaderas cartas del jefe máximo de Morena y del Ejecutivo Federal para la sucesión, se trasladaran ayer,  a un mitin dizque de “unidad”, cuando entre ellos, hay discrepancias, como el que el canciller, siga en su actividad de llevar parte de la política migratoria, cuando corresponde a la secretaría de Gobernación.

Demasiada “unidad”, entre ellos que, cuando la jefa del gobierno saludaba a simpatizantes, ¡fuerte! Y claro, se escuchó: ¡M          arcelo, Presidente! ¡Marcelo, Presidente!, a lo que Sheinbaum, saludó a los apoyadores del canciller, con un leve movimiento de la mano derecha y, luego, con la derecha, ambas manos, completó el saludo.

Lo quesea, pero el asunto es fuerte señal para la clase política local del PRI, “de Enrique Peña Nieto, para abajo”.

Poco faltó para que les dijeran ayer: o entregan la plaza como Omar Fayad y Alejandro Murat o se las arrebatamos, al estilo de Tamaulipas.

Así de fácil.

Adelantan la sucesión mexiquense, porque saben que va doler en el orgullo priista de la clase política que gobierna, “de Alfredo del Mazo Maza, para abajo”.

Al menos, reiteramos, que el paquete completo de la entrega del poder que, presuntamente hubo entre Peña-Amlo, cual denunció el ex canciller Jorge Castañeda Gutman, incluya el Estado de México, se entiende por qué en la crisis sanitaria por la pandemia que China dio al mundo, la que marcaba pauta para la CDMX y Estado de México, fue Claudia Sheinbuam Pardo.

Cual la contingencia ambiental, pues, que se anuncia qué autos no circulan, en CDMX, pero incluye a los autos del Estado de México.

Que el Estado de México, es una entidad libre y soberana, les vale un cacahuate.

Seguramente, próximo domingo, van los tres presidenciables de Amlo, que no de Morena o de su militancia -porque no incluyen al senador Ricardo Monreal Ávila-, a la ciudad de Saltillo, Coahuila, para enviar misma señal que, ayer, mandaron a los priistas mexiquenses: en el 2023, esta plaza es para Morena.

Hasta anoche, no había reacción del gobernador Alfredo del Mazo Maza, por esa concentración que hubo de presidenciables de Amlo, en la explanada del Teatro Morelos”.

Y quién sabe si hoy, opine algo el ejecutivo mexiquense, porque seguramente, no quiere contrariar al jefe máximo de Morena y del Ejecutivo Federal.

Así empezó la sucesión de gobernador en Hidalgo y Oaxaca.

El ejemplo, seguramente, lo van a repetir en Coahuila y Estado de México, van a callar, agachar la cabeza y, una semana después de la derrota, van a reaccionar tardíamente, al repartir culpas.

Tardíamente, cuando perdieron dos estados netamente priistas, la clase política del aprtido, parte de ella, mejor dicho, se cohesiona y solicita reunión con “el tal amlito”, para exigirle su renuncia y llegue un interino a la dirigencia nacional, para conducir proceso electoral el próximo año, en los dos únicos estados que quedan al PRI.

Algo sabían de ello, de los apuros de Amlo-Morena, para adelantar el proceso electoral en el Estado de México, por ello, desde el fin de semana reaccionaron algunos de sus ex dirigentes, para aglutinarse y reunirse mañana, por la mañana, con el dirigente que, ¡nunca!, delató a los gobernadores de Hidalgo y Oaxaca, de tener intención o de que pactaron entrega de esos estados, para que los gobierne Morena.

Por lo pronto, la señal está clara: Morena-Amlo, va con todo y por todo, para el proceso electoral de Coahuila y el Estado de México. La estrategia personal del Presidente, es operar al mismo tiempo su sucesión y la de esos dos estados, sin ambages.

Ayer, finalmente decidió que son tres, los finalistas para la sucesión que perfiló, a su estilo personal de gobernar y conducir al país: la jefa del gobierno capitalino, el controversial canciller y el titular de lo que era antes, secretaría de Gobernación.

Los demás que añada el jefe máximo de Morena, son de relleno, y ni ellos  mismos se la creen cuando el mandatario, los alusiona en sus giras de trabajo o en su tribuna matinal de lunes a viernes, en Palacio Nacional.

Ya hay espectaculares del titular de Segob, donde lo promocionan como aspirante presidencial.

Empero, para el Instituto Nacional Electoral, será un reto, controlar que esos actos y propagandas, de precampañas, no violen ley; espectaculares, son claramente, actos anticipados de precampaña.

¿Qué va a hacer el INE? ¿En su caso, el TEPJF?

La sucesión presidencial, el relevo en Coahuila y Estado de México, distraen la responsabilidad que tienen el Presidente de la República, y sus colaboradores en la jefatura del gobierno capitalino, en la cancillería y el a dependencia que, presuntamente, se encarga de la política interior… de Morena, como ya lo demostró ayer, su titular, Adán Augusto López Hernández, con su participación, en mitin “de la unidad”.

¿Y la seguridad pública? ¿Combate a criminal, brutal inflación?, desempleo, feminicidios, delincuencia, violencia, “aguacatazo”, “gasolinazo”, robo de contenedores con oro y plata…

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